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"The violets in the mountains have broken the rocks."
dimecres, 10 de febrer del 2016
Cuento.
La vida nos da sorpresas. Nos da calor. Mil y una vueltas. Nos da mucho amor. Nos hace regalos. Nos da color. Algún que otro obstáculo. Alguna que otra flor. Nos cuenta 1000 cuentos. E imaginación. Buenos amigos y un gran corazón. Lleno de día. De noche también. Muy lleno de sol. A veces de miedo. A veces ya no.
dijous, 23 de juliol del 2015
Medito.
Medito el tiempo. Mi tiempo. Los nombres sin nombre, sin nada que hacer. Medito el miedo. El miedo del mundo y mi miedo también. Las pausas, las comas, los puntos, las rayas, cada ángulo, triángulos cien. Medito equilibrio y las ganas de vivir. Medito un paso, dos pasos, los pasos, cada paso y escenarios. El contexto, el clima, llovía? Joder si llovía. Joder.
Medito el pasado, me martirizo con él. Lo invito a casa y le hago café. El pasado está escrito, tatuado en mi piel. Y duele. Me duele. Y conozco el porqué. Medito mentiras, palabras, miradas, a escondidas. Medito mi ego, medito el placer. Placer obsceno, placer estúpido, placer avaro, ninguna razón de ser.
Medito la gente, las caras, su ser. Medito los ojos, no se pueden esconder. Medito la rabia. Tu rabia. La mía también. La llevo cuidando desde aquél día, sí, aquél. Medito aquél día. El resto. Medito cada centímetro de tu cuerpo. Medito y recuerdo. Medito tus ojos. Tu pelo. Tu piel. Medito tu dedo pequeño del pie. Medito tus manos, tu risa, mi piel. Sólo se eriza meditándote. Tu cuello, tus brazos, abrázame, no quiero más prisas, ni pruebas, ni hiel. No más sucedáneos, ni extractos de ti, no quiero cobayas, ni hacerlas sufrir.
Medito tu ida. Anhelo tu vuelta. Medito también. El siete empeñado me arrastra otra vez.
Medito dilemas, preguntas, problemas, respuestas. Medito mi suerte, mi karma, mi mente. Medito la sonrisa de la gente. Medito criterios y dudas y fe. Medito la vida. Me pierdo en mi ser. Me pierdo en mil bucles que todo lo ven. Medito las ganas, volver al ayer. Crear un hedén. Medito mis fuerzas. Mi ansia de hacer, crecer, crecer sin crecer, de hacerte café, de matar el mito, desmitificándote.
Como si nada.
Otro siete sin pasarlo a tu vera. A tu vera sin estar presente. Sin darme cuenta. Sin darte cuenta. Sin darnos cuenta. Sin pensar barbaridades, calamidades ni penas. Como si el siete no mandara. Ni guiara. Ni juntara por un bien común.
Otro siete que se lanza. Se desintegra en las leyes del tiempo y se une con el resto de arena en su correspondiente hemisferio del reloj. Sin darme cuenta. Sin darte cuenta. Sin darnos cuenta. Como si el siete no dictara latidos allí donde voy. Como si su compás no atrasara las horas con tal de cruzarme con él. Como si nada.
Otro siete carente de significado oficial. Sin celebraciones ni atenciones de más. Ni expectantes espectadores. Ni tan sólo un recordatorio o una ilusión de recordarlo en primera persona. Sin aliño tecnológico ni a la vieja usanza. Tan sólo los pies sobre la tierra, desnudos y descalzos, sintiendo que se acerca ese siete tan preciado.
Como si el siete nos marcara. Como si el siete nos llevara. Como si el siete abriera puertas de esperanza hacia el mañana. Sin pensar que quizás no es más que un número.
Sin darme cuenta. Sin darte cuenta. Sin darnos cuenta.
Como si nada.
dissabte, 27 de juny del 2015
Correspondiente.
Vuelvo a la mirada escurridiza, a la mirada pendiente, a la mirada que escucha, a la mirada que siente. Que daría su vida por cambiar el presente, sin dudarlo dos veces, rozando la muerte sin temer por lo que viene. Se repite la historia, mezcla del subconsciente, consciente, no miro más allá de donde acaba mi frente, inconsciente, imprudente, incoherente. Me pueden las ganas, me queman las brasas, la culpa, amor adolescente.
Se me quiebra la mente, se me forma un vacío, mi corazón es demente y desprende mil delirios, derrochando la voz, internos los gritos que me hunden el mito. Humedecen los ríos, invaden mi cabeza, se marchitan los lirios, de todo mi planeta.
Correspondencia sin correspondiente.
Se me quiebra la mente, se me forma un vacío, mi corazón es demente y desprende mil delirios, derrochando la voz, internos los gritos que me hunden el mito. Humedecen los ríos, invaden mi cabeza, se marchitan los lirios, de todo mi planeta.
diumenge, 12 d’octubre del 2014
Marea alta.
Hoy la luna no acompaña mis temores. Ni esculpe sombras que deja tras su luz. Hoy las sábanas me engullen, pero el sueño no mece mis párpados con armonía. Esta noche no hay estrellas fugaces, mis ojos empañan empapados las verdades. No hay interruptor que valga, ni ventanas abiertas llenas de posibilidades.
Hoy estoy así, marea alta: riesgo de inundar habitaciones.
Hoy la luna no me da las buenas noches. No pagué mis facturas anteriores. Hoy estoy desamparada. Sola, con cicatrices y ataduras.
Hoy estoy así, marea alta: riesgo de inundar los corazones.
Hoy estoy así, marea alta: riesgo de inundar habitaciones.
Hoy la luna no me da las buenas noches. No pagué mis facturas anteriores. Hoy estoy desamparada. Sola, con cicatrices y ataduras.
Hoy estoy así, marea alta: riesgo de inundar los corazones.
dissabte, 4 d’octubre del 2014
Gravedad.
Gravedad. A veces pesa menos, a veces pesa más. A veces la tierra repele nuestros sueños y siente la amenaza de cambios inminentes provenientes de una cabeza un tanto diferente. Nos lanza a un más allá del que si caemos, arriesgamos no poder llegar jamás a contarlo. Pero si consigues quedarte, todo funciona, nada desiste. Todo va sobre nubes. O quizás no.
Quizás el cielo es quisquilloso y exigente. Quizás no acepta pasajeros en sus nubes antes de tiempo. O quizás no deja que volemos porque la ambición y la hostilidad humanas venderían parcelas celestiales y viajes para pescar sueños ajenos.
Gravedad. A veces nos pesamos menos, a veces nos pesamos más.
dijous, 29 de maig del 2014
La Vida.
La Vida. La Vida me dijo una vez que tuviera cuidado: me advertía de su poder, de sus lamentos, de sus zancadillas, de sus traiciones , de sus tropiezos y bofetadas. Me advertía de lo que podía llegar a hacer con sus mil y un tentáculos y su lengua de víbora.
Yo no le tenía en cuenta mis caídas. Ni me apuntaba las veces que la Vida me había marcado un tanto, sencillamente, no le atribuía ningún mérito de mis fracasos. No fue ella quién marcó el primer recuerdo de mi infancia con un puñetazo. No fue ella quién se fue y me dejó a mi suerte con dos seres inestables. No fue ella quién pagó cada mal día con hematomas y rasguños. Ella estaba ahí, observando, pasando sin pena ni gloria, o eso creía yo.
La Vida. La Vida me dijo una vez que la gente era, es y será mala. Yo, indagando en mi inocencia, viviendo en mi ignorancia, no le hice caso. Debía comprobarlo por mí misma, y como todo aquél que arriesga, mis probabilidades de ganar eran escasas. Y así me fue. Por momentos me mezclaba entre las masas, pasaba desapercibida, intentaba encajar en la maldad, y aunque yo no lo sabía, no engañaba a nadie.
- Debes aprender a actuar. - Dijo ella con sabiduría. - Si te calan, estás perdida. - Dijo ella subestimando mi astucia.
Aún así, aprendiendo a actuar, las cosas no salían como esperaba. Me levantaba y elegía mi mejor disfraz: ninguno me convencía. Uno demasiado grande, el otro demasiado pequeño... No tuve la suerte de Ricitos de Oro, el mediano no aparecía entre calcetines impares y camisetas cinco tallas mayores que la mía propia.
Hasta que un día, mi compañera de ruta, la Vida, me confesó que no hay secreto que valga para vivirla. Me dijo que no servían consejos, ni palabras extractas de la voz de la experiencia, ni historias, ni leyendas, ni cuentos ni poemas. Nada servía, y yo, decepcionada, sin entender palabra - o quizás sin querer entenderlo - dejé de pasar mis soles con ella. Dejé de compartir con ella mis lunas. Dejé de contarle mis cuentos y mis miedos. Dejé de vivirla durante un tiempo.
De hecho, recibí noticias suyas. Dicen que va por ahí, dando los mismos consejos, que hace tiempo, me dio a mí. Que se sentía culpable por haberme desamparado, aunque la huída llevara esa vez mi nombre. Que me echa de menos, que ya no quiere que la viva, ahora, la Vida quiere vivirme a mí.
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