Vuelvo a la mirada escurridiza, a la mirada pendiente, a la mirada que escucha, a la mirada que siente. Que daría su vida por cambiar el presente, sin dudarlo dos veces, rozando la muerte sin temer por lo que viene. Se repite la historia, mezcla del subconsciente, consciente, no miro más allá de donde acaba mi frente, inconsciente, imprudente, incoherente. Me pueden las ganas, me queman las brasas, la culpa, amor adolescente.
Correspondencia sin correspondiente.
Se me quiebra la mente, se me forma un vacío, mi corazón es demente y desprende mil delirios, derrochando la voz, internos los gritos que me hunden el mito. Humedecen los ríos, invaden mi cabeza, se marchitan los lirios, de todo mi planeta.
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