"The violets in the mountains have broken the rocks."


dijous, 23 de juliol del 2015

Medito.

Medito el tiempo. Mi tiempo. Los nombres sin nombre, sin nada que hacer. Medito el miedo. El miedo del mundo y mi miedo también. Las pausas, las comas, los puntos, las rayas, cada ángulo, triángulos cien. Medito equilibrio y las ganas de vivir. Medito un paso, dos pasos, los pasos, cada paso y escenarios. El contexto, el clima, llovía? Joder si llovía. Joder. 

Medito el pasado, me martirizo con él. Lo invito a casa y le hago café. El pasado está escrito, tatuado en mi piel. Y duele. Me duele. Y conozco el porqué. Medito mentiras, palabras, miradas, a escondidas. Medito mi ego, medito el placer. Placer obsceno, placer estúpido, placer avaro, ninguna razón de ser. 

Medito la gente, las caras, su ser. Medito los ojos, no se pueden esconder. Medito la rabia. Tu rabia. La mía también. La llevo cuidando desde aquél día, sí, aquél. Medito aquél día. El resto. Medito cada centímetro de tu cuerpo. Medito y recuerdo. Medito tus ojos. Tu pelo. Tu piel. Medito tu dedo pequeño del pie. Medito tus manos, tu risa, mi piel. Sólo se eriza meditándote. Tu cuello, tus brazos, abrázame, no quiero más prisas, ni pruebas, ni hiel. No más sucedáneos, ni extractos de ti, no quiero cobayas, ni hacerlas sufrir.

Medito tu ida. Anhelo tu vuelta. Medito también. El siete empeñado me arrastra otra vez. 

Medito dilemas, preguntas, problemas, respuestas. Medito mi suerte, mi karma, mi mente. Medito la sonrisa de la gente. Medito criterios y dudas y fe. Medito la vida. Me pierdo en mi ser. Me pierdo en mil bucles que todo lo ven. Medito las ganas, volver al ayer. Crear un hedén. Medito mis fuerzas. Mi ansia de hacer, crecer, crecer sin crecer, de hacerte café, de matar el mito, desmitificándote. 

Como si nada.

Otro siete sin pasarlo a tu vera. A tu vera sin estar presente. Sin darme cuenta. Sin darte cuenta. Sin darnos cuenta. Sin pensar barbaridades, calamidades ni penas. Como si el siete no mandara. Ni guiara. Ni juntara por un bien común. 

Otro siete que se lanza. Se desintegra en las leyes del tiempo y se une con el resto de arena en su correspondiente hemisferio del reloj. Sin darme cuenta. Sin darte cuenta. Sin darnos cuenta. Como si el siete no dictara latidos allí donde voy. Como si su compás no atrasara las horas con tal de cruzarme con él. Como si nada.

Otro siete carente de significado oficial. Sin celebraciones ni atenciones de más. Ni expectantes espectadores. Ni tan sólo un recordatorio o una ilusión de recordarlo en primera persona. Sin aliño tecnológico ni a la vieja usanza. Tan sólo los pies sobre la tierra, desnudos y descalzos, sintiendo que se acerca ese siete tan preciado. 

Como si el siete nos marcara. Como si el siete nos llevara. Como si el siete abriera puertas de esperanza hacia el mañana. Sin pensar que quizás no es más que un número. 

Sin darme cuenta. Sin darte cuenta. Sin darnos cuenta. 

Como si nada.


dissabte, 27 de juny del 2015

Correspondiente.

Vuelvo a la mirada escurridiza, a la mirada pendiente, a la mirada que escucha, a la mirada que siente. Que daría su vida por cambiar el presente, sin dudarlo dos veces, rozando la muerte sin temer por lo que viene. Se repite la historia, mezcla del subconsciente, consciente, no miro más allá de donde acaba mi frente, inconsciente, imprudente, incoherente. Me pueden las ganas, me queman las brasas, la culpa, amor adolescente.


Correspondencia sin correspondiente. 


Se me quiebra la mente, se me forma un vacío, mi corazón es demente y desprende mil delirios, derrochando la voz, internos los gritos que me hunden el mito. Humedecen los ríos, invaden mi cabeza, se marchitan los lirios, de todo mi planeta.