"The violets in the mountains have broken the rocks."


dissabte, 22 d’agost del 2009

llantos opacados.

Te conformas con taparte la huella de sus besos con maquillaje, cubres su aroma con perdume y hechas su ausencia de comida a los perros. Y ocultas tu sufrimiento con carmín color cereza. Opacas tu llanto con su camisa preferida. Y sigues negando tu tristeza, sigues negando tu nostalgia. Y crees que forzando tu sonrisa no se notará tu miedo. Y sigues pensando que su retorno será en cuestión de un momento. Y recorre los sitios por donde pasaron momentos felices. Momentos que nunca borraría de su mente, ni aunque lo deseara con todas sus fuerzas Y seuía soñando con aquellas noches interminables para ella. Aquellas tiernas mañanas, acompañadas con el despertar a su lado, aromatizadas con olor a café recién hecho. Y la mañana siguiente a su amarga defunción, al despertar, abrir los ojos y esperar el rutinario y cálido beso de su amado esposo, se dio cuenta, que él no estaba. Que és no estaba y es lo único que se repetía a sí misma. Una y otra vez. «Él no está», y en un fuerte suspiro, notó su ausencia como nunca antes la había sentido. Se le bloquearon los sentidos, se le hizo difícil respirar. Lo necesitaba más que nunca, u él no estaba. Rompió en sollozos, en llantos que anunciaban el comienzo de una fase de olvido. Pero ella, no se daría cuenta, que lo único que necesitaba, era pronunciar su nombre, era..mantenerlo vivo en sus pensamientos. Sencillamente, pensar en él. Qué ironía, ¿verdad?

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